
Volver a las aulas.
Hace algunos meses volví al salón de clase, al reencuentro con el pupitre, el lápiz y el papel. Volví a ese espacio donde se levanta la mano pidiendo la palabra, donde se escucha activamente, donde se aprende y se des-aprende.
Lo que comenzó como una idea y un deseo hace ya un buen tiempo, se convirtió en realidad en el INALDE, un lugar que siempre tuve como referencia y ejemplo de excelencia.
¿Qué encontré?
Profesionales extraordinarios de diversos sectores y lugares, cada uno trayendo sus historias y perspectivas, cada uno trayendo sus valiosas experiencias.
Encontré debates constructivos sobre la función de las empresas en una sociedad, sobre el ejercicio del liderazgo, sobre mi propio rol, debates y reflexiones que ratifican algunas creencias y cuestionan muchas otras. Conversaciones que desafían el lugar en el que me sentía cómodo y que expanden mi visión sobre lo que significa liderar en este momento de mi vida personal y profesional.
Pero sobre todo, encontré seres humanos maravillosos que enriquecen la reflexión y el debate.

Encontré también inspiración, motivación y deseo de escribir.
Ser parte de esto me recuerda que el crecimiento nunca termina, que los mejores líderes son eternos estudiantes, y que las conversaciones más ricas surgen cuando nos permitimos ser curiosos, cuando nos reconocemos aún incompetentes.
Por eso estoy de regreso, escribiendo. Para poner en palabras las ideas que van y vienen, las que se quedan rondando aún después de terminar la clase, las que llegan en la cotidianidad de un café, una reunión; de esas que aparecen junto a la disyuntiva de una decisión. No quisiera solo compartir mis ideas, quiero leer opiniones de líderes que, como yo, creen que:
- Liderar es un honor y representa una enorme responsabilidad.
- El liderazgo se aprende y se redefine constantemente
- Las mejores decisiones contienen escucha y diálogo diverso
- Nuestra responsabilidad va más allá de los resultados de un negocio, nuestra responsabilidad es con las personas y aquello que sucede, precisamente, a partir de nuestras decisiones.
Mi invitación es simple: conversemos.
Compartamos experiencias. Construyamos juntos una perspectiva enriquecida sobre el liderazgo que nuestras organizaciones y sociedad necesitan.
Una respuesta
¡Qué gran lectura! Me hizo reflexionar sobre cómo el liderazgo no solo se trata de guiar a otros, sino también de atreverse a reinventarse a uno mismo. Admirable tu enfoque y tu experiencia personal