“Tratar de definirte a ti mismo es como tratar de morderte tus propios dientes”

Alan Watts

A medida que pasa el tiempo he logrado aprender algunas cosas de mi, no creo, sin embargo, que tenga aún todo el conocimiento.

Algunas cosas me las contaron, aunque no las recuerdo exactamente. Me contaron, por ejemplo, que nací hace 44 años, en Enero de 1978, me contaron que mi nacimiento ocurrió en Bucaramanga, en Colombia; aunque no puedo recordar eso con total precisión, debo ser honesto al decir que mis primeros recuerdos ocurren, efectivamente, allí, en esa ciudad.

Mis padres, Hugo y Nubia, me han  contado esos primeros detalles.   Recuerdo, y esto sí con total claridad, crecer junto a Nubia E. y Rafa, mis hermanos; y además un número muy grande de tios, tias, primos y primas, rodeado también del cariño de  mi nona Elvira, ni nona María, el nono Rafael y el nono Fernando (las abuelas y los abuelos).

Recuerdo, es un hecho, que estudié en el Colegio La Salle de Bucaramanga, luego presté servicio militar y luego entré a la Universidad Autónoma de Bucaramanga, allí estudié Ingeniería Financiera y, de hecho, me gradué.  Tengo un diploma que pretende confirmarlo, es más, ese diploma dice que obtuve un grado Cum Laude!

Recuerdo empezar a trabajar desde muy chico. Ocupaba las vacaciones del colegio y algunos fines de semana en múltiples actividades, además de las tareas y trabajos del colegio o la universidad; repartía volantes para un supermercado, atendía  la caseta de ventas en la Sede Recreacional de Comfenalco Santander, donde mi madre trabajó durante casi 40 años.  Incluso algunas vacaciones fuí recolector de café en la finca La Rosa,  propiedad de mis padres. Ninguno de esos contaría hoy como trabajo en el sentido formal o legal de la palabra, pero cuentan, sin duda, como parte de mi formación y de mi experiencia.

En lo formal, recuerdo que empecé a trabajar cuando cursaba 3er semestre en mi universidad y recién cumplía 18 años. En ese sentido, he sido Cajero, Analista de Crédito, Director, Gerente Nacional, Regional, VP, Gerente General, Miembro de Junta Directiva,  y otras cosas.

De ese trabajo, del formal, tampoco he dejado de aprender y de acumular recuerdos.  Desde entonces, salvo por contadas interrupciones voluntarias para estudiar, no he parado de trabajar,  tanto formal como informalmente hablando.

Sé, de eso no tengo duda, que estuve casado durante 9 años con Alejandra, quien trajo a mi vida la justa dosis de sosiego, un nuevo ejemplo de tenacidad y perseverancia,  y grandísimos aprendizajes para toda de mi vida.    Sé, es un hecho, que Vale y Dani llegaron a mi vida de la mano de Alejandra, y recuerdo, gracias a ellos, la ilusión de construir una hogar para todos nosotros.  Sé que, mientras hicimos coincidir nuestras vidas coincidieron,  cumplí mi compromiso de servir y compartir el primer café cada mañana.

Sé, y es esa la mayor certeza que tengo, que el amor existe y que está conmigo. Lo sé y lo recuerdo cada día al ver los ojos de Majo, mi hija; su sonrisa, incluso sus lágrimas, toda ella me da la certeza de estar vivo.  Ella, Majo, desde el momento en que supe de ella, me aporta una nueva visión de futuro, una visión que se reescribe con cada despertar, con cada palabra, con cada historia, con cada dibujo, con cada pensamiento y con cada momento que compartimos.

Sé que no me gustan las corbatas, prefiero los converse! Sé que disfruto la naturaleza, tomar fotos, leer; sé que disfruto el silencio y por lo tanto lo busco, juiciosamente, empezando el día muy temprano, casi siempre a las 3 de la mañana.

Sé algunas cosas, que las uso para tratar de describirme,  pero no las creo suficientes, intuyo que nunca llegaré a saber todo lo necesario, intuyo que no lograré nunca, “morderme mis propios dientes“.